Ocurre que un día llega a tu casa, a veces por sus propios medios, otras porque uno (ingenuamente) lo trae, y se convierte en nuestro amos.
A partir de ese momento, nos transformamos en una especie de muebles caminantes creados sólo para hacerle la vida más llevadera.
Sillones y patas de la cama empiezan a deteriorarse después de que decide que son buenos para afilarse las uñas.
La noche se llena de corridas y ruidito de tapitas de coca, alambrecitos del pan lactal, papeles hechos bollito y otros juguetitos con los que se distrae (y que no son esos carísimos que les compramos en la veterinaria, y que simplemente reciben una mirada de "No pretenderás que me acerque a ESO")
Deciden cuándo es suficiente de dormir, que ya quieren comer, o que les cambies el agua, o que les hagas unos mimos. Y si no les prestás atención, tal vez debido a alguna sordera pasajera, se ponen al acecho y te saltan encima. Si estás leyendo el diario, se suben a la mesa y se sientan ( incluso se acuestan) JUSTO en el medio del papel. Porque, vamos, qué puede ser más interesante que vivir pendientes de sus necesidades?
La fascinación que despiertan los gatos reside justamente ahí: en ese estar " mas allá" en mantenerse en una dimensión en la que no tenemos importancia. En resumen, en que no nos pertenece. Aunque les proveamos de comida y techo, no nos debe nada: ni cariño, ni lealtad, ni gratitud. Un buen ejemplo de esto, es que lo llamamos y no viene. Y si viene, es porque piensa que tal vez algo le pueda interesar y al descubrir que no es así ( porque no tiene ganas de estar en nuestra falda en ese momento) pega la media vuelta y se retira, sin contemplaciones hacia nuestros sentimientos.
Y los seres humanos somos así: queremos más lo que no podemos tener.
Bueno, hace dos horas que estoy tratando de subir este video, y no hay caso: http://www.dailymotion.com/video/x36hu1_if-youve-ever-owned-a-cat_fun
Se llama "si alguna vez has tenido un gato" pero creo que está equivocado. Debería llamarse "Si alguna vez has sido propiedad de un gato".Los que somos las mascotas de un gato, podemos dar fe de que se trata de un video realista.
Arriba: Mi gata Sakura, haciendo uso de su derecho indiscutido a permanecer en la cama de una de sus propiedades, mientras tolera que le saque una foto y me demuestra que no piensa moverse un centímetro de ese lugar. El tendido de la cama puede esperar hasta que ella descanse lo suficiente. Digamos, hasta eso de las 20 hs.