Presente
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Muy señor mío:
Le escribo en un estado de desesperación. Creo que usted me puede ayudar en este aciago momento, ya que a pesar del descreimiento de algunos sectores, parece ser el único que ha vislumbrado una verdad inquietante.
Permítame contarle lo que me ha sucedido durante el fin de semana.
El día viernes próximo pasado, me despido de mi familia - sin saberlo aún- con un "voy hasta acá, hasta Avenida de Mayo a comprar unos cosos que me faltan para terminar éso", y me dirijo a pie en esa dirección. Al pasar por la citada Avenida al 1300, veo el Palacio Barolo, y recuerdo- ¡maldito sea el momento! - lo que leyera otrora acerca de la estructura de ese lugar, y las divisiones y todo eso que imaginé una fantasía y que usted, sí señor, USTED, contara mas "in extenso" en este artículo .
Ya que el viernes se presentaba especialmente amigable en cuanto al clima, pensé en asomarme al citado lugar y confirmar sus escritos.
Señor Bigud, no sé bien qué pasó ahí adentro. Sólo recuerdo el haber atravesado el portal y a partir de ahí, todo se convierte en una bruma, me parece haber intentado subir a los pisos superiores...pero nada más.
No sé qué vi, no tengo memoria de nada! Lo próximo que recuerdo, es salir por la misma puerta ( o eso pensaba yo) y encontrarme con un paisaje diferente.
Estaba sobre una avenida,sí. Pero ¿ Por qué no era Av. de Mayo? ¿Por qué había una plaza allí, en lugar de un par de cuadras antes de la 9 de Julio? ¿ Y por qué se llamaba 18 de Julio esa Avenida? Qué pasó el 18 de Julio?
Lamenté en ese momento mi desidia en el estudio de la Historia Argentina, ya que por más que me esforzaba, no lograba recordar ninguna gesta, natalicio ni defunción en esa fecha.
Y de pronto comprendí.
Ya NO ESTABA en Argentina. Había pasado - a traves de la conexión Barolo/Salvo- al país hermano.
Yoni, le suplico, ayúdeme. Mándeme al Lic. Santipolio, o venga usted o algo, pero sáqueme de aquí! He sobrevivido durante el fin de semana con unas monedas que me han donado a fuerza de actuar de estatua viviente ( siguiendo su ejemplo en España), pero pasar por la frontera sin documentos que expliquen cómo y cuándo he ingresado al país es complicado.
Ayúdeme!
Me lo debe.
Lo hago a USTED plenamente responsable de mi desgracia.
Y ahora debo irme. Es hora de volver a mi trabajo de estatua.
Espero su ayuda. No me abandone, Yoni.
Mona.