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jueves, 11 de marzo de 2010

Madre. Una visión Monesca

Yo digo que el primer hijo te mata como 100.000 neuronas.
Una pone como un poco más tonta. Yo antes de tener a los monitos, me parece que era más inteligente. Me costaba menos concentrarme en las cosas, tenía menos olvidos.
Al principio pensé que era yo, pero después noté el mismo síndrome en otra amigas que pasaban por la maternidad.

Al pasar al status de madre pueden aparecer actitudes como éstas:





* Se insiste en mostrar la panza de 7 semanas. Y uno tiene que decir que sí, que la nota, porque se corre riesgo de trauma severo. Claramente, si en ese momento hay panza, es de ravioles con tuco y no hay otra. ( Ésta la hice. Con la primera, después no. Además, con el tercero, ya se notaba la panza desde las 7 semanas, entre la distensión abdominal y que el pibe fue enorme)

* Cuando se siente olor a caca, le pone el dedo por adentro del pañal para verificar que efectivamente, hay caca. Si ven la cara de asco del que mira, dicen asombradas: "Pero si es caca bendita". (Nunca, nunca en mi vida hice esto que me parece un ascor importante. ¡Es caca, loco!)


* Cuando la vas a visitar, usan el 55% del tiempo para contar cómo comió el bebé, cómo hizo la caca el bebé, cómo durmió el bebé, etc. El otro 40% del tiempo estará dedicado a sollozar de gozo mientras dicen: "Mirá, mirá cómo come el yogur", "Mirá, mirá qué amor cómo duerme", "Mirá, mirá qué rico cómo chupa la galletita". Cuando harto uno decide irse, se aplica el restante 5% para preguntar: " Qué tal vos, tus cosas bien, mirá, mirá qué divino cómo eructó" ( En esta he caído algunas veces...lo admito. Pero bueno, también lo acepté cuando me tocó a mí ser escucha de estas tonteras. Quid pro quo )

* Piensan - y a veces te lo dicen sin que se les despeine el flequillo- que ella prefiere parto natural porque si tenés a los críos por cesárea, como que sos menos madre. ( Juro que lo escuché YO personalmente. Que tuve a los 3 monitos por cesárea...igual, creo que ésta era imbécil de antes)

* Con los hijos en jardín se centran en su propio hijo ( aunque la reunión sea general) para plantear necesidades particulares y muchas veces delirantes:
"Yo quiero que el colegio impida que las nenas debajo del guardapolvo traigan vestido, porque Martita viene con joggin y se siente mal" (Ejemplo de la vida real, lo juro)



* Con los hijos en primaria, pasa lo mismo. Plantean , por qué en gimnasia no hacen deporte, y juegan a otra cosa. Porque al propio hijo le gusta el deporte y se aburre con el quemado. Como si el profe de gimnasia fuera medio nabo y no supiera cómo llevar adelante la clase. O sea, seguimos centradas en las necesidades de nuestro propio retoño. ( Otro ejemplo de la vida real, vivido antiyer nomás)


Si bien pienso que este sindrome dura toda la vida, con el tiempo se atempera. O se nota menos. Una disimula más. Quizás vuelve a notarse un poco en las suegras ( de ambas partes). Pero siempre queda. Porque viste que las neuronas no se regeneran.

lunes, 17 de agosto de 2009

Dos axiomas


1 - Terminar una serie o una película resolviendo el conflicto con la fórmula "al final era todo un sueño" es de escritor mediocre y una estafa al espectador.

Ej: La serie "Life on Mars" donde -no se sabía muy bien por qué - un policía era, después de un accidente, teletransportado a los años '70. La serie era buenísima, los vestuarios y la época estaban muy bien retratadas, y la intriga de por qué estaba ahí, cómo se había producido el hecho y cómo volvería al presente se lograba muy bien. El último capítulo no me lo hubiera perdido por nada del mundo...y se convirtió en una total decepción.
Porque al final era todo un sueño!!!


Odio estos finales desde las épocas de mi adolescencia en donde caí como una chorlita con una novelita mexicana que miraba entonces, ya no me acuerdo el nombre, donde también había habido una reencarnación ( tanto de la chica buena como de la mala) y estaba buenísima, cada vez se retorcía más la trama y uno se preguntaba cómo iba a hacer "la buena" para zafar, porque "la mala" era muy inteligente y no dejaba cabos sueltos....bueno, ahora ya saben cómo hizo.


2- Trabajar sólo por el dinero es la mejor prueba de que el dinero no hace la felicidad.

Esta reflexión me la despertó este post de Winter. Lo deseable es que el trabajo que uno haga, además de proveerle dinero, implique algún tipo de interés personal, porque si no...el trabajar en sí pierde el sentido.
Salvo, claro, que uno lo use como un medio: el trabajo de contador público que te paga las clases de teatro, por ejemplo. O es conveniente porque te deja tiempo libre. O algo.
Algo que no sea sólo el sueldo a fin de mes.

Creo que cuando el dinero es el fin, es muy triste y para nada satisfactorio. Gano bien, sí, pero si el trabajo no me gusta y con lo que gano no puedo conseguir lo que realmente quiero...para qué sirve?
Para comer y tener un techo sobre la cabeza?
Díganme idealista, pero pienso que es triste tener una vida así.



Los feriados me hacen mal.

miércoles, 5 de agosto de 2009

Ecuación Económica



Hace rato que estoy convencida de que la vida es una ecuación puramente económica, y se maneja por la fórmula Costo/Beneficio. Es una transacción comercial con nosotros mismos.

Obviamente que esto no lo inventé yo, y no recuerdo quién lo dijo. Pero desde que conocí esa teoría, entendí que era verdad. De las maneras más locas, pero cierta.
Cuando tenemos que tomar una decisión ( o sea...siempre...) nos basamos en esta ecuación. A veces conscientemente y a veces no.

Cuando la señora que se lleva a las patadas con el marido no lo manda al demonio, "por los chicos", "para que me mantenga" o la excusa que fuere, en realidad lo hace porque el costo que puede tener para ella la separación ( y no estoy hablando de costo monetario) es mayor al beneficio que esa operación tendría. Y por lo tanto, no es conveniente.
Lo mismo para el caballero. Aquél que languidece en un trabajo que no lo satisface, que odia y lo deprime ( todo según su decir) lo mantiene porque mejor es eso que sufrir la ansiedad de buscar un laburo nuevo, arriesgarse a lo desconocido, etc. Una vez más, para él el costo es mayor que el beneficio. Y no conviene. Es lógico.

Yo tengo una amiga que se queja todo el tiempo. De todo. Es así. Prefiere pensar que el mundo, Dios, la sinergia, el Destino Aciago, etc está contra ella en lugar de ponerse los pantalones, arremangarse y solucionar su vida. Claro, el costo vuelve a ser alto. El beneficio también lo sería, pienso yo, pero ella no lo siente igual. Y se queda ahí. En el lamento borincano.
Bien, es su elección.

El día que REALMENTE le hinche la paciencia lo que le pasa, se va a poner a solucionarlo, porque entonces, el costo valdrá el beneficio. Vaya un ejemplo pavo ( pero práctico): el dentista me da miedo. No voy, tengo como una molestia, pero peor es ir a que me pasen el maldito torno. Cuando no pueda dormir del dolor...entonces será momento de ir. Claro...en vez de una cariesita, seguramente iré a tratamiento de conducto...pero fue preferible que ir al principio.
PREFERIBLE para mí. No "lo más conveniente" ni "lo más astuto". Lo preferible.

Antes yo era intolerante con estas cosas. Pero muy. Hoy me doy cuenta de que es simplemente una ecuación económica, y que hay que entender que la cuenta no le da, a quien decide mantener las cosas como están. Resignar o inventar metas, sostener ( o dejar de) lo insostenible, tolerar lo humillante...es Costo/Beneficio. Nada más.

Quiere "x" cosa. Ok.
Responda estas SIMPLÍSIMAS preguntas:

¿ Está dispuesto a pagar el precio? Sí/No
¿ El Costo/Beneficio le da positivo? Sí/No

Entonces déle.




Este post está inspirado en éste otro de Antes Muerta que Sencilla (Cotidianamente)