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sábado, 24 de julio de 2010

Reflexión de Sábado

Hace un tiempo, leyendo una entrevista a Gabriela Acher, ésta decía:

"El problema es que las mujeres quieren un hombre que todavía no existe, y los hombres quieren una mujer que está dejando de existir"

Creo que esta señora ha dado en el clavo y de alguna manera responde a la cuestión del desencuentro de los sexos. Este tema- por lo menos un aspecto de él - ha sido tratado por el Mostro con la profundidad a la que nos tiene acostumbrados en aquí

Esta Mona encuentra que el punto es que las personas de nuestra generación ( y quizás un poco las de la venidera) hemos caído en el agujero negro de la transición.

Los valores que antes servían, ahora no y los nuevos todavía no se han acabado de instalar. Vg: Estamos jodidos.


La mujer es independiente económica y hasta psicológicamente, somos capaces de ponernos en un plano de igualdad con los hombres y de ocupar (casi) los mismos lugares que ellos, pero seguimos queriendo al príncipe azul, aunque sepamos que destiñe, tenemos todavía vigente el arquetipo del cazador de dinosaurios que nos traiga el alimento para nosotras y los cachorros.



El hombre dice estar de acuerdo con esta nueva posición y admirar a las mujeres que están a la par de ellos, pero a la noche quiere la cena preparada por su mujercita, y nada de que ella gane más que él porque ahí se desestructura en su masculinidad y se le baja...la autoestima.
¡ Y para levantarla...!



Lo dicho: Nos agarró la maldita transición.


Lo bueno es que el hombre como especie se ha caracterizado por ser adaptativo, así que no dudo que se acomodará también a esta situación, eso espero al menos, por el bien de nuestros hijos.


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Nota 1: Pensar que este post empezó como una crítica a la tontérrima propaganda de la mensa que canta "parapá parapapapapa" mientras las burbujas vuelan. No sé ni de qué jabón en polvo es. O quizás sea de lavarropas. Después derivó a algo que hace rato vengo pensando, después de leer al Mostro en el post especificado ut supra.

Nota 2: a favor voy a decir que algunos de nuestros congéneres masculinos sí se bancan esta nueva mujer. No muchos, pero hay. Hay que encontrarlos, claro. Pero hay.
Y que muchos representantes de ambos sexos están meta picapedrear para derrumbar los antiguos arquetipos.

lunes, 31 de mayo de 2010

De Cómo Orientar a Los Hijos

Creo que una de las cosas más difíciles de manejar cuando uno es padre es comprender que nuestros hijos son personas independientes de nosotros.

Que más allá de que sean biológicamente casi idénticos a nosotros pueden ser completamente diferentes en cuanto a sus intereses, vocaciones y maneras de ver la vida. Que no están aquí para cumplir nuestras expectativas, ni para ofrecernos una revancha de realizar nuestros sueños truncos.

Porque resulta ser que ellos tienen sus propios sueños y expectativas. Y puede ocurrir que éstos no coincidan para nada con lo que elegiríamos para ellos.

La Mona Madre hubiera querido ser médica. Estudió enfermería porque no la dejaron completar sus estudios secundarios y nunca pudo ir a la universidad. Por supuesto, el sueño de su vida era que yo fuera médica. Pero esta Mona ve sangre o heridas, para no hablar de otros productos corporales y se impresiona muchísimo.

Así que tuvo que conformarse con una hija psicóloga ( "Son los enfermeros del psiquiatra" solía decirme...porque para ella el médico...OH! el MÉDDDICO era lo más importante)

Finalmente se resignó a que por lo menos tuviera un título universitario.

Ahora bien: intelectualmente lo comprendo, pero también es cierto que a veces los chicos te salen con cada cosa... que les decís que no. Y ellos piden justificaciones y uno no se las puede dar. Porque sabe "por experiencia" que no, que no va a andar, que ese proyecto no es para él/ella...pero la experiencia no se transmite, hay que vivirla.

Entonces uno queda como un caprichoso, que no porque no, y listo. Y uno se lo cuestiona...¿hará bien en cortarle las ilusiones a su hijo/a? ¿ No estarán ellos en lo cierto, y uno equivocado?

Después de todo hoy en día hay miles de profesiones nuevas que en nuestra época no pasaban de simples oficios, o directamente no existían. ¿Cómo evaluar, entonces, que eso que nos pide el nene no tiene gollete? ¿ Y si es uno el equivocado? ¿El que no está acorde a los tiempos modernos? ¿El que no tiene visión de futuro?

Cuánto nos arrepentiríamos después...
Miren. Miren esta carita, estos ojitos y díganme si le pueden negar algo...



sábado, 20 de febrero de 2010

Acción-Reacción

Unos nacen con estrella y otros nacen estrellados. ¿ V ó F?

Últimamente se lo ha preguntado mi buen amigo Carugo. Igual, no es el primero, ni será el último. Como bien titula en su post, es una duda existencial.

Yo creo firmemente en lo que decía San Martín. Lo de ser artífice de su propio destino.
Que uno forja su devenir en base a la convicción y las creencias que posea. Si crees que puedes puedes, si crees que no puedes, no puedes, parece ser que dijo una vez Henri Ford.

Una vez, estando en una etapa bastante revolucionada de mi vida (estaba en crisis, bah) una amiga me envió ese mail que dice

"Si la vida te da un limón...

...hacé limonada"


Me impactó como sólo impactan las respuestas a una pregunta informulada, pero presente.


Y no se trata, como puede pensarse a la ligera, de ser una especie de Heidi en los Alpes sumergida en una inocencia rayana en la idiocia. De pensar que el mundo es un lugar bello, lleno de ángeles dispuestos a hacer el bien. Lamentablemente soy bastante cínica.

Se trata de cobrar conciencia de que uno puede DECIDIR sobre lo que le pasa. No decidir "qué" le pasa, pero sí decidir "qué va a hacer" con lo que le pasa. De que a toda acción, le corresponde una reacción. Y uno puede elegir esta reacción.

Puede inclusive decidir que NO VA A HACER NADA. Y es válido.
Normalmente esto toma el discurso de "y...pero qué se puede hacer, esto es así, siempre fue así, a mí todo me sale mal, no vale la pena, qué querés, en este país"

Pero es una decisión, aunque no parezca. O aunque se prefiera pensar que no. Y como toda decisión, tiene sus consecuencias. Y hay que hacerse cargo de ellas. Normalmente, la consecuencia es un sentimiento importante de impotencia, que recomienza el círculo.

Algunas personas reaccionan y otras, accionan. ¿ Será algo que se aprende?

Mi vieja tenía un dicho: El "no" ya lo tenés.
Y mi viejo me recitaba aquello de: "No te des por vencido ni aún vencido"

Y parece que calaron en mí más profundamente de lo que pensé. Porque hoy me encuentro viviendo así. ( Honrarás a tu Padre y a tu Madre, encarnado)

Y se me han caído proyectos que significaban tocar el cielo profesional con las manos. Me han dejado personas que quise, me han traicionado amigos y colegas. He estado sin trabajo. He perdido dinero. He reprobado exámenes, me han hecho la vida imposible en laburos, me han echado. Y otras cosas más, pero no se trata de hacer una lista de infortunios.
Considero que he tenido una vida común.
Con sus camiones de estiércol, a decir de Don Caru.




Y en esos momentos por supuesto que me bajoneo.
Y pataleo y me emberrenchino.
Y lloro, con toda la frustración y la amargura a cuestas.
Y lamento profundamente tanto esfuerzo para nada.
Y no sé qué más hacer, si ya hice todo. ( Porque éste es otro punto importante. Hice todo lo que pude)
Y me siento mal, una inútil, una incapaz, una meada por los perros, todo lo que se dice uno mismo en esos momentos.

Y después...aparece la voz de la Monada Parental:

"No te des por vencida ni aún vencida". Y entonces suspiro, y me seco las lágrimas.


Y voy a buscar el hielo para hacer la limonada.

jueves, 18 de febrero de 2010

Parole, Parole,Parole...

Que la palabra es poderosa no tengo que venir a decírselos yo, se me ocurre que aquellos que preferimos frecuentar blogs antes que fotologs, tenemos alguna inclinación ( compulsiva) a la lectura, y lo notamos a hace rato.

En las palabras hay cosas muy extrañas, tanto que con sólo pronunciarlas, se obtienen resultados. Los psicólogos dicen que sólo se puede hablar de pensamiento si existe la palabra. Ahí comienza el "pensamiento" en el niño.
Y otra corriente afirma que la palabra crea realidades. Yo estoy de acuerdo.

Piensen esto: Uno va y dice "poné la mesa" y la mesa es puesta.
( al menos es esperable que suceda). O dice "sí, acepto" y su realidad es otra a partir de ese exactísimo momento.

Un botonito cotidiano del poder creador de la palabra.

Será por eso que soy bastante hincha con el uso de la palabra ( oral y escrita). Porque no es lo mismo decir una cosa que la otra. No da igual. No importa si entendí qué querías decir.



¿Y para carne de vaca, o de pollo...cuánto?

En el caso de las palabras, resulta que el orden de los factores sí altera el producto. Y así se producen los malos entendidos.



Si viviera en ese edificio, le tiraría al del segundo y a la que me afana la ropa de la terraza.


El problema también está en la vaguedad del lenguaje. Que a veces incluso armando correctamente las frases, se producen varios sentidos. Y ahí sí que estamos en el horno, como se dice vulgarmente. Aunque también puede resultar sumamente divertido ( de hecho es una de las bases del chiste):



¿ Ofrecen atención al golpeador? ( mal no le viene)


Por otro lado, es cierto que hay ocasiones en que se puede ser extremadamente claro. Y eso es bueno. De ahí en más, quien quiera oir que oiga, porque la comunicación es un proceso con por lo menos dos participantes.

Una que aprendió que donde se come...


Los psicoanalistas sostienen que la comunicación es fallida. Aunque más no sea porque quien nos escucha, nos escucha con una formación, una ideología y un sistema de pensamiento y creencias que pueden diferir asombrosamente de las nuestras. Y escuchará lo que pueda escuchar.

Yo creo que es bueno que mantengamos la ilusión, porque es lo que hace que insistamos en seguir comunicándonos, y busquemos los mil estrategias para conseguirlo.



( Pero qué bárbaro...¡Cómo vengo últimamente de reflexiva!)


Bitácora Hamstérica: Finalmente los pude contar y hay 6. Dos parece que van a ser marroncitos, porque se les puso la piel oscura. Le salieron las orejas y engordaron. Al parecer hay ubicados 4 en cuanto crezcan.

lunes, 17 de agosto de 2009

Dos axiomas


1 - Terminar una serie o una película resolviendo el conflicto con la fórmula "al final era todo un sueño" es de escritor mediocre y una estafa al espectador.

Ej: La serie "Life on Mars" donde -no se sabía muy bien por qué - un policía era, después de un accidente, teletransportado a los años '70. La serie era buenísima, los vestuarios y la época estaban muy bien retratadas, y la intriga de por qué estaba ahí, cómo se había producido el hecho y cómo volvería al presente se lograba muy bien. El último capítulo no me lo hubiera perdido por nada del mundo...y se convirtió en una total decepción.
Porque al final era todo un sueño!!!


Odio estos finales desde las épocas de mi adolescencia en donde caí como una chorlita con una novelita mexicana que miraba entonces, ya no me acuerdo el nombre, donde también había habido una reencarnación ( tanto de la chica buena como de la mala) y estaba buenísima, cada vez se retorcía más la trama y uno se preguntaba cómo iba a hacer "la buena" para zafar, porque "la mala" era muy inteligente y no dejaba cabos sueltos....bueno, ahora ya saben cómo hizo.


2- Trabajar sólo por el dinero es la mejor prueba de que el dinero no hace la felicidad.

Esta reflexión me la despertó este post de Winter. Lo deseable es que el trabajo que uno haga, además de proveerle dinero, implique algún tipo de interés personal, porque si no...el trabajar en sí pierde el sentido.
Salvo, claro, que uno lo use como un medio: el trabajo de contador público que te paga las clases de teatro, por ejemplo. O es conveniente porque te deja tiempo libre. O algo.
Algo que no sea sólo el sueldo a fin de mes.

Creo que cuando el dinero es el fin, es muy triste y para nada satisfactorio. Gano bien, sí, pero si el trabajo no me gusta y con lo que gano no puedo conseguir lo que realmente quiero...para qué sirve?
Para comer y tener un techo sobre la cabeza?
Díganme idealista, pero pienso que es triste tener una vida así.



Los feriados me hacen mal.

miércoles, 5 de agosto de 2009

Ecuación Económica



Hace rato que estoy convencida de que la vida es una ecuación puramente económica, y se maneja por la fórmula Costo/Beneficio. Es una transacción comercial con nosotros mismos.

Obviamente que esto no lo inventé yo, y no recuerdo quién lo dijo. Pero desde que conocí esa teoría, entendí que era verdad. De las maneras más locas, pero cierta.
Cuando tenemos que tomar una decisión ( o sea...siempre...) nos basamos en esta ecuación. A veces conscientemente y a veces no.

Cuando la señora que se lleva a las patadas con el marido no lo manda al demonio, "por los chicos", "para que me mantenga" o la excusa que fuere, en realidad lo hace porque el costo que puede tener para ella la separación ( y no estoy hablando de costo monetario) es mayor al beneficio que esa operación tendría. Y por lo tanto, no es conveniente.
Lo mismo para el caballero. Aquél que languidece en un trabajo que no lo satisface, que odia y lo deprime ( todo según su decir) lo mantiene porque mejor es eso que sufrir la ansiedad de buscar un laburo nuevo, arriesgarse a lo desconocido, etc. Una vez más, para él el costo es mayor que el beneficio. Y no conviene. Es lógico.

Yo tengo una amiga que se queja todo el tiempo. De todo. Es así. Prefiere pensar que el mundo, Dios, la sinergia, el Destino Aciago, etc está contra ella en lugar de ponerse los pantalones, arremangarse y solucionar su vida. Claro, el costo vuelve a ser alto. El beneficio también lo sería, pienso yo, pero ella no lo siente igual. Y se queda ahí. En el lamento borincano.
Bien, es su elección.

El día que REALMENTE le hinche la paciencia lo que le pasa, se va a poner a solucionarlo, porque entonces, el costo valdrá el beneficio. Vaya un ejemplo pavo ( pero práctico): el dentista me da miedo. No voy, tengo como una molestia, pero peor es ir a que me pasen el maldito torno. Cuando no pueda dormir del dolor...entonces será momento de ir. Claro...en vez de una cariesita, seguramente iré a tratamiento de conducto...pero fue preferible que ir al principio.
PREFERIBLE para mí. No "lo más conveniente" ni "lo más astuto". Lo preferible.

Antes yo era intolerante con estas cosas. Pero muy. Hoy me doy cuenta de que es simplemente una ecuación económica, y que hay que entender que la cuenta no le da, a quien decide mantener las cosas como están. Resignar o inventar metas, sostener ( o dejar de) lo insostenible, tolerar lo humillante...es Costo/Beneficio. Nada más.

Quiere "x" cosa. Ok.
Responda estas SIMPLÍSIMAS preguntas:

¿ Está dispuesto a pagar el precio? Sí/No
¿ El Costo/Beneficio le da positivo? Sí/No

Entonces déle.




Este post está inspirado en éste otro de Antes Muerta que Sencilla (Cotidianamente)

miércoles, 6 de mayo de 2009

Antinomias

Cortito y al pie:

En base a unos comentarios que leí en lo de Cameron, me puse a pensar en esta especie de antinomia comparable a River/Boca que se arma con el temita de Tinelli y sus programas.
Sin entrar en gustos ( porque acá creo que ya todos saben que no es santo de mi devoción), llegué a una conclusión, y es esta:


Si te reís con Tinelli...no te reís con Pergolini ( y viceversa)
Si te gusta(ba) Midachi...no te gusta Les Luthiers.

Chachacha, Todo x 2 pesos y Peter Capussoto y sus videos son amados u odiados. Pero no pueden serte indiferentes.

Y una de Cameron: Tinelli y Gasalla no pueden compartir público.


Eso es todo lo que tenía para decir.

nota: esta conclusión fue obtenida en base a mi único y particular gusto personal. Universo analizado:1