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miércoles, 26 de noviembre de 2008

Animarse a más.


Como algunos saben, este año cumplí 40 y había decidido antes de esa fecha ( marzo) saldar una cuenta pendiente de entre todas las que tenía: aprender a manejar. Con 3 monitos, ya varios me habían dicho que era una locura que no manejara, y me daban los más variados argumentos para animarme: "Si manejan los colectiveros, cómo no vas a manejar vos?" ( Dios mío, JUSTAMENTE!) y " Pero con 3 chicos, tenes que manejar, no sabés la libertad que te da! " ( casi casi la misma que el taxi....)


Pero no fue hasta que me crucé con una escribana ( estaba acompañando al Mono para un trámite) que me decidí. Y fue porque me dio el argumento necesario: "Mirá, yo también tenía miedo, pensaba que no iba a poder estar en la calle con colectivos y taxis y motos que se te tiran encima. Y pude: y si puedo manejar yo con lo miedosa que soy, vas a poder, te voy a recomendar un tipo bárbaro"

Y me lo recomendó.

Y aprendí ( porque es cierto que el instructor- al que llamaba cariñosamente "Dios" - tenía una paciencia china, y me dio todo el tiempo que necesité hasta que pude salir a las calles sin peligro para otros...ni para mí o mis acompañantes ( los ataques de nervios del Mono no cuentan)


Pero desafíos hay siempre...y hay que animarse a más.


En el día de ayer, di otro paso en el temita éste del manejo: Fui a Pilar en "viaje de prueba" ( ya que en realidad tengo que ir el sábado, con horario). Era la primera vez que me le animaba a la Panamericana ( porque tengo miedo de equivocarme en las salidas, viste como es, que si te equivocas, sale una patota de negros de Harlem y te acuchilla ahí nomás) y sufrí, gente.

Sufrí.


Sufrí desde el día anterior, porque tenía miedo a perderme a pesar de que varias personas me explicaron el camino.


Sufrí en el ascensor cuando bajaba con la llaves del auto en la mano, casi me pongo a llorar del miedo y si no lo hice, fue porque me acompañaba la monita mayor y la imagen ante todo.


Sufrí lo indecible cuando me pasé porque esperaba ver un cartel que dijera "Panamericana" y encontré uno que decía "acceso Norte" y a la primera no enganché que eran lo mismo.


Y sufrí mirando los km en el costadito de la ruta esa, para no pasarme la salida...y me bajé antes, claro. Y me volví a subir...


Y llegué.

Y volví. Sana y salva. Con el orgullo de haber superado las adversidades de una excursión a los indios ranqueles.




Me animé. La padecí, pero me animé.


Me felicito a mí misma.










El día que me relaje y no me preocupe no saber cómo ir a cierto lugar, voy a disfrutar REALMENTE de manejar.