Además, vengo de enojarme con una clienta especialmente patosa, la cual presentaba serias dificultades para entender una información tan simple ( o que yo creo tan simple) como "el curso empieza el martes, de 7 a 9"
Me lo hizo repetir 5 veces como si le estuviera explicando la teoría de la relatividad.
Maldición! En frente de casa volcó una ambulancia ( está desde la mañana) y el cambión de bomberos bloquea el paso sobre la avenida. Tengo que caminar 4 cuadras para conseguir un taxi. Voy cargada como un Ekeko: el abrigo para después, el maletín de la compu, la cartera, las llaves para salir de mi casa, y las de abrir la oficina, que todavía no guardé.
Dobla un taxi -por fin- y ya está muy cerca cuando lo paro porque, ofuscada como estoy, confundí el apoyacabezas con un pasajero.
Me subo con cierta dificultad, intentando que todo quepa, sin que se caiga nada ni queden por fuera de la puerta del auto. Le doy la dirección de destino. El taxista es un señor mayor que escucha tango a todo lo que da y perfectamente podría ser mi padre
Mona: - Disculpe, pensé que venía lleno.
TaxiDriver: - Nooo...no vio el cartel ( y señala con el índice hacia el techo)
Mona ( malhumorada): - No. Qué cartel?
T.D. : - El que dice "especialista en llevar bombones"
Mona: - ...( desconcertada, miralo al viejito piropero)...ah...
T.D. : - Usted es como una pastillita de menta.
Mona ( ya medio divertida): - ah, sí? Por?
T.D: - Porque parece dulce, pero está fuerte.
Mona ( ya realmente atónita): esteeee...bueno...gracias...jeje.
T.D. : - Es como un Shopping.
Mona: aha...
T.D.: - Tiene de todo y no le falta nada
Mona: ( Se muere de risa mal, pero mal mal) Bueno, muchas gracias!!
Y ese fue el comienzo de un camino en donde el viejito me contó que antes era repartidor de frutas y verduras...que en la zona de Constitución antes vivían Graciela Borges, Enrique Pinti y Chasman y Chirolita ( me nombró a los dos, lo juro) y hoy sólo queda Larralde.
Que cuando no existía la 9 de julio ( ????) Fangio tenía una estación de servicio en Irigoyen y Cochabamba y había contratado una mecánica alemana para reparar los Mercedes Benz, y se le llenaba la estación porque iban a ver a la mujer desmontar los motores.
Y que en el Abasto, arriba estaban las verduras y abajo, el remate de la hacienda.
Y que en esa época a la mujer se la respetaba no como ahora que le dicen cualquier barbaridad.
Y muy entretenidamente llegué a mi destino, le pago y cuando al bajarme le digo: Buenas tardes, gracias, él me responde con un: "Gracias a usted, por recrearme la vista".
Qué quieren que les diga. A mí me sacó el malhumor que traía encima.
Quiero que ese viejito me lleve en su taxi por lo menos dos veces por semana. ¿Se podrá arreglar?
