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martes, 17 de febrero de 2009

Fantasías Infantiles de ayer y hoy

Les cuento algo más sobre mí: de chiquita era muy macha. Pero Muy.
Nunca me gustaron mucho las Barbies, ni jugar a las visitas ni a tomar el té ni esas cosas. En cambio, me encantaba jugar a los autitos y al poliladron y al fútbol.
La literatura era acorde. Hasta bien entrada la adolescencia no me enganché con "Mujercitas", "Una chica anticuada", "Anne, la de Tejados Verdes" y ese tipo de lecciones de vida sobre lo que es ser una muchacha virtuosa, y en cambio tenía como libros de cabecera a Tom Sawyer ( en todas sus aventuras) y Huckleberry Finn.

Algo que envidié toda mi infancia de la vida varonil, y de la infantil yanqui en general, eran las "casitas del árbol" que parecían una constante en los relatos.


YO QUERÍA UNA CASITA DEL ARBOL.


Claro que mi doble condición de niña y de chica-de-departamento hacían de éste deseo un imposible.

Hoy, muchos años después, igualmente macha, pero más disimulada, me vengo a enterar gracias a la sempiterna colaboración de mi amigo S-kiel, que lo que yo estimaba un sueño, existe!!!
Y está en Capital Federal! En la calle Scalabrini Ortiz!

Que se sepa: en Capital Federal, en la Jungla de cemento, en la Urbe...está la verdadera casita del árbol.
Aquí las pruebas.







domingo, 16 de noviembre de 2008

Davis Cup's Fever

Viste que ahora con el cuento de que la copa Davis se juega acá en La Feliz, estamos todos ( bueno, yo no, pero los otros) como locos con el temita del tenis, y cualquiera que hasta hace dos meses pensaba que las raquetas eran unos zapatos raros para caminar en la nieve, se compra una vincha y se anota en el clú del barrio a paletear un rato. Y todos andan haciendo rankings, y discutiendo si es mejor del Potro o Nadal o Nabaldián ( o como se escriba) porque todos somos Copa Davis, como antes todos fuimos Leonas y Pumas.

Como decía, las entradas se revenden a cualquier guita, se empieza a prestar atención a cómo va quién en el ranking, se hacen listas con los nombres de jugadores para poder intervenir en las conversaciones de café, miramos los partidos por la tele, sacamos préstamos para comprar pasaje y estadía en MDQ - que se va a llenar de gente superfan del tenis ( para felicidat de sus habitantes)-, pero la VERDADERA muestra de esta "Davis Cup's Fever" es notar cómo han llegado elementos de este deporte hasta los segmentos de la población más impensados:


La abuela Coca manifiesta por el barrio de Monserrat su apoyo incondicional a la Copa Davis.

Foto de nuestro Papparazzi privado, el sr. S-kiel. Cualquier día de éstos me reclama un sueldo el pibe!