Si estuviéramos en otra época, y siendo éste mi regreso de las vacaciones, los obligaría a mirar las quichicientas diapositivas que saqué de mi viaje. Pero como estamos en el siglo XXI, y sería complicado citarlos a todos en un mismo lugar a la misma hora para verlas -además del detallito de que no tengo proyector ése con el redondel para poner las diapos- , me tendré que conformar con relatarles el viaje por este medio y en cómodas cuotas.
Partí el sábado 16 con destino a Mar del Plata, justo- justo cuando Crónica informaba en su placa roja: "Caos Vehicular por recambio turístico".
Eso no nos amilanó, puesto que ya sabemos que Crónica es una exagerada y además, la cabaña en Sierra de los Padres ( mi destino final) estaba pagada desde ese mismísimo día. Y a como diera lugar yo
ese día iba a dormir en Sierra.
Pero esta vez, Crónica no exageraba:
esta foto no es mía, es del diario...
Creo que alguna vez conté, o comenté que al Mono le gusta la velocidad y suele ir bastante rápido por la ruta...pero esta vez, el Destino quiso que pagara por tantas veces que nos llevó flameando, y anduvimos a una velocidad sensiblemente menor hasta un poco antes de que se bifurcara el camino entre ruta 11 y la 2.
Traducción: fuimos durante 3 horas a una velocidad promedio de 50 km/h. Incluso a veces menos:
El Mono envejeció 10 años durante este trayecto...e inventó insultos nuevos, que harían sonrojar a un marinero ( bengalí)
Yo creo que era una enseñanza del destino, para que aprendiera que no siempre podemos hacer lo que queremos de la forma en queremos, y a apreciar los pequeños triunfos ( por ejemplo, cuando se podía ir a 80 km/h en los sectores más despejados. Toda una nueva experiencia.
Finalmente, luego de fatigosas -físicas y psicológicamente hablando- 6.30 hs de viaje ( "mamá, ¿ falta mucho?, mamá, ¿qué dice el cartel? mamá, quiero pis, quiero agua, quiero comer, me siento mal, me duele la panza, él me pega, ella me pega, quiero agua, quiero pis, ¿falta mucho?, mamá, mamá, ¡MAMÁAA!) Llegamos.
Al día siguiente, nos fuimos a la playa donde por ser fin de semana enganchamos varias promociones, una de las cuales fue especialmente oportuna
Ademas de una de Nivea y otra de Carrefour que regalaba unas bolsas recicladas buenísimas para la playa
Hubo un par de dias lluviosos...el Mono jugó a ser piloto del Dakar
Hasta que el auto se empantanó mal en la calleja de la cabañita, que era particularmente arcillosa...el Mono terminó haciendo una fuerza espantosa, mientras la monita mayor lo fotografiaba muerta de risa, y yo estaba al volante ( la única manera de que yo esté al volante es que él esté abajo del auto). Resultado: el auto salió con apenas una cosita de abajo de la trompa despegada, y las zapatillas quedaron hechas un asco:
Debo decir que yo tenía prejuicio por las playas de Mardel, culpa de los noticieros de la tele, que te muestran toda esa gente apretujada como en Florida y Sarmiento, cuando en realidad, son playas hermosas, bien amplias y con un mar azul como no vi en otra parte de la Costa. Así que reconozco que estaba equivocada. (nota: fui a las playas pasando el Faro, claro. No sé cómo serán las otras, porque las veces que las vi tenían un montón de gente encima)
Pero eso sí, la parte del centro, la que está cerca del Hotel Provincial ( donde llevé a las monitas a ver Bodies) no me tendrá nunca más de visitante. Las dos veces que paré en MdP no pude estar más de 1 hora antes de tener ganas de huir.
Próximamente les cuento sobre los lugares a los que fui y las cosas que allí vi.